No es que no termine nada

Tengo demasiadas ideas… y no quiero soltar ninguna.

Empiezo todo. Termino casi nada.

Proyectos, ideas, canciones, videos.

Mi problema nunca ha sido comenzar. Durante mucho tiempo pensé que el pedo era la disciplina. Que me faltaba constancia.

No Constanzo — ese era un peluche que cargaba a todos lados. Eso sí era disciplina.

Constanzo, en algún punto.

O simplemente pensar que algo está mal conmigo.

Decir que lo que me pasa tiene un diagnóstico es fácil.

Más difícil es aceptar que tengo demasiadas ideas y proyectos… y no quiero soltar ninguno.

Soy celoso con lo que pienso.

Cada idea se siente como la buena.

Cada idea tiene potencial.

Cada idea permanece en mi cabeza.

Y cuando todo es importante, ¿qué sí lo es?

Y ahí es cuando empiezo a dudar. Y cuando dudas demasiado abandonas.

No porque no pueda terminar,

sino porque no sé qué idea vale la pena terminar primero.

Y si no eliges… no terminas.

Elegir qué terminar es el problema.

No estoy bloqueado.

Estoy evitando elegir.

Comentarios